Energía solar
Fotovoltaica

2,6 MWp instalados en Albacete: 5.940 módulos de 450 W desde Jiangsu con certificación IEC y 270.000 euros de ahorro sobre precio europeo

5.940

MÓDULOS

271.400 €

AHORRO

3

SEMANAS ANTES

0

INCIDENCIAS

El cliente

Empresa promotora y desarrolladora de proyectos de energía renovable con sede operativa en Madrid y cartera de activos en Castilla-La Mancha, Extremadura y Murcia.

En 2018 facturaba por encima de los 40 millones de euros anuales, con proyectos en distintas fases de desarrollo simultáneo: desde la prospección de suelo hasta la puesta en marcha y operación de plantas.

No era su primer proyecto fotovoltaico, pero sí el primero en el que necesitaban gestionar directamente la importación de módulos desde China a esta escala, sin depender de un distribuidor europeo con margen incorporado.

El perfil importa para entender el encargo: no estamos hablando de una empresa que compra dos palés de paneles para una instalación en un tejado industrial.

Estamos hablando de un promotor que gestiona ciclos de inversión largos, con bancos de proyecto detrás, con compromisos de fecha de puesta en marcha contractuales, y con un volumen de compra suficiente para acceder a condiciones de fábrica en origen.

El reto

El proyecto era una planta de generación fotovoltaica de 2,6 MWp en un término municipal de Albacete, una de las provincias con mejor irradiación solar de la Península Ibérica —más de 1.700 horas de sol útil al año y una media de radiación global horizontal superior a los 1.650 kWh/m² anuales—. La fecha de conexión a red estaba comprometida con el operador para el tercer trimestre de 2018, con una ventana de obra ajustada.

El reto tenía tres capas:

El producto.

En 2018, los módulos de 450 W de alta eficiencia eran todavía una gama emergente, no el estándar de mercado que conocemos hoy. Los módulos convencionales del momento rondaban los 300-330 W.

Trabajar con 450 W implicaba seleccionar fabricantes con tecnología de celda PERC ya consolidada en línea de producción —no en fase de piloto—, con historial de tests bajo norma IEC 61215 e IEC 61730, y con capacidad de suministro para un pedido de esta magnitud en un plazo determinado.

No todos los fabricantes que anunciaban esa potencia en 2018 podían garantizarla de forma consistente en producción en serie.

El volumen y la logística.

Nueve contenedores de 40 pies High Cube, con una carga de aproximadamente 660 módulos por unidad, sumaban 5.940 paneles con un peso total superior a las 300 toneladas.

La cadena logística implicaba fabricación en la provincia de Jiangsu, carga en el puerto de Shanghái, tránsito marítimo hasta Valencia, despacho aduanero y transporte de gran tonelaje hasta Albacete.

Cada eslabón tenía su margen de error.

Lo que estaba en juego.

Si el suministro llegaba tarde, la obra se paralizaba. Si los módulos llegaban con defectos de fabricación o con discrepancias de potencia fuera de tolerancia —algo que ocurre más a menudo de lo que los distribuidores reconocen—, el retraso se multiplicaba.

Y si el cliente perdía la ventana de conexión a red, el impacto financiero era directo: pérdida de ingresos de generación con el precio de mercado de aquel verano, posibles penalizaciones contractuales y un proyecto que había que refinanciar con meses de retraso.

Para un promotor con 40 millones de facturación anual, eso no es un contratiempo menor: es un problema de tesorería real.

Lo que hicimos

1

Fase 1: selección de fabricante.

No partimos de un único proveedor conocido. Evaluamos cuatro fabricantes con capacidad de suministro real en el segmento de 450 W para esa fecha: dos en la provincia de Jiangsu, uno en Guangdong y uno en Zhejiang.

Los criterios de filtro inicial eran: certificación IEC 61215 e IEC 61730 vigente, ficha técnica verificable con curvas I-V reales —no datos de marketing—, capacidad de producción mensual superior a 3.000 módulos para no comprometer otras líneas de su cartera, y referencias documentadas de exportación a Europa en los 24 meses anteriores.

De los cuatro, descartamos el fabricante de Guangdong en la primera ronda: su certificación IEC estaba próxima a vencimiento y no disponía de documentación actualizada de laboratorio independiente para la línea de 450 W específicamente.

Descartamos el de Zhejiang en la segunda ronda tras revisar su historial de reclamaciones en proyectos europeos anteriores: había incidencias documentadas por discrepancias de potencia en el rango del 3-4% por debajo de lo especificado en lote, lo que en 2,6 MWp se traduce en una pérdida de generación apreciable durante toda la vida del proyecto.

Nos quedamos con dos candidatos en Jiangsu. La selección final se decantó por el fabricante con mayor experiencia en suministro a proyectos de financiación bancaria en Europa —tenían experiencia directa con proyectos financiados en Francia, Italia y Alemania— porque eso significaba que su equipo documental estaba entrenado en los requisitos que los bancos de proyecto europeos exigen para validar el suministro técnico: datasheets trazables, test reports por lote, certificados de origen EUR.1 correctamente expedidos.

2

Fase 2: negociación y condiciones.

Negociamos en términos FOB Shanghái con carta de crédito documentaria como instrumento de pago, lo que protegía al cliente en caso de discrepancias en documentos de embarque y nos daba palanca de verificación antes de liberar fondos.

El precio acordado fue de 0,265 USD por vatio pico, incluyendo embalaje reforzado para contenedor de larga distancia. A ese precio, los 2.673 kWp totales supusieron un coste de módulo de aproximadamente 708.345 USD en origen.

El precio de mercado europeo para módulos equivalentes —con la misma certificación, misma clase de potencia y suministro desde distribuidor con stock en Europa— rondaba los 0,38-0,40 EUR por vatio pico en ese momento.

A tipo de cambio de 2018 y sobre el mismo volumen, el diferencial era superior a los 270.000 euros antes de logística. Ese es el margen que se pierde cuando se compra a un distribuidor europeo sin acceso a fábrica.

3

Fase 3: inspección en origen.

Antes del embarque realizamos una inspección previa al envío (Pre-Shipment Inspection) con empresa de inspección independiente contratada directamente por Atlas Overseas —no por la fábrica—.

El protocolo cubría: verificación de potencia por muestreo estadístico sobre el total de unidades, revisión de sellado de marcos, test de aislamiento dieléctrico y comprobación de marcado CE y etiquetado de conformidad.

De los nueve lotes inspeccionados, uno presentó una tasa de desviación de potencia del 1,8% por encima del valor nominal —algo que en la práctica es favorable— y ninguno por debajo de tolerancia.

La inspección tardó cuatro días hábiles. Esos cuatro días no los pusimos en el calendario como un extra: los incorporamos desde el principio en la planificación de embarque.

4

Fase 4: logística y despacho.

El flete marítimo se contrató con un transitario de confianza con líneas regulares Shanghái-Valencia, con tiempo de tránsito de 30-32 días.

Los nueve contenedores salieron en dos embarques: cinco en el primero y cuatro en el segundo, con cuatro días de diferencia, para optimizar la capacidad de descarga en obra y evitar cuellos de botella en el transporte terrestre desde Valencia hasta Albacete.

El despacho aduanero en Valencia se gestionó con un agente de aduanas especializado en mercancía fotovoltaica, con el código arancelario correcto aplicado desde el inicio —un punto donde se cometen errores con frecuencia en importaciones de este tipo, especialmente cuando los módulos llevan determinados componentes de inversor integrado—.

No hubo incidencias en despacho. El arancel aplicable en 2018 para módulos solares chinos incluía las medidas antidumping vigentes desde 2013 bajo el Reglamento (UE) 513/2013, cuyo impacto ya estaba incorporado en la planificación de costes desde la fase de negociación.

El resultado

Los nueve contenedores entraron en obra en Albacete en la semana 11 desde el inicio del proceso de selección de proveedor. El plazo comprometido con el cliente era de 14 semanas. Llegamos tres semanas antes de lo previsto.

Eso no fue casualidad. Fue el resultado de tener clara la ruta crítica desde el día uno: la inspección previa al embarque no fue un añadido de última hora, el transitario no fue el más barato del mercado sino el más predecible en plazo, y la documentación aduanera estaba preparada antes de que el barco llegara a aguas europeas.

El ahorro sobre el precio de distribuidor europeo equivalente fue de 271.400 euros, calculado sobre el precio de mercado de módulos con idéntica certificación y clase de potencia disponibles en Europa en ese trimestre. El coste total del servicio de consultoría, gestión de inspección y coordinación logística representó menos del 4% de ese ahorro.

La planta conectó a red en el plazo previsto. Ese verano de 2018, con precios de mercado eléctrico en máximos del ciclo, los primeros meses de generación validaron las proyecciones financieras del proyecto.

Por qué Atlas

Cualquier empresa puede buscar un fabricante chino de paneles solares en internet. Lo que no es fácil de replicar es saber cuáles de esos fabricantes tienen realmente la línea de producción estabilizada para una referencia nueva, cuáles presentan problemas recurrentes de potencia en lote que no aparecen en ninguna ficha técnica, y cómo estructurar una operación de compra a esta escala para que llegue a tiempo sin depender de que todo salga bien.

En este proyecto, el valor no estuvo en encontrar el proveedor más barato. Estuvo en descartar los tres que habrían creado problemas, en estructurar un calendario que absorbía los imprevistos antes de que ocurrieran, y en tener la documentación aduanera lista sin fricciones. Eso es lo que hace que un proyecto llegue tres semanas antes de lo comprometido en lugar de tres semanas después.

Jorge Monera, fundador de Atlas Overseas

Jorge Monera
Fundador y director de Atlas Overseas
Más de 20 años gestionando operaciones industriales entre China y Europa

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